UNA MIRADA DESDE LA PSICOLOGÍA SOCIAL | La pandemia y su impacto en el trabajo y las relaciones

La virtualidad se convirtió en el actor principal de las interacciones humanas: familiares, sociales y laborales. Pandemia y trabajo, una conjunción imposible de desatender. El psicólogo social Cristián Sosa ofrece su punto de vista sobre lo sucedido en los últimos casi dos años.  


Desde la llegada de la pandemia en marzo del 2021, los escenarios y la modalidad de trabajo vivieron un cambio acelerado. La virtualidad se convirtió en el actor principal de las relaciones humanas: familiares, sociales y laborales. Cristián Sosa es operador de psicología social, docente y tallerista del Instituto Superior San José, y en esta entrevista explica, desde una mirada psicosocial, el impacto de esta nueva manera de trabajar y de vincularse.   

—¿Cuál fue el mayor impacto que generó la pandemia en los ámbitos de trabajo? 

—El primer impacto fue el no saber, la incertidumbre. Eso, sumado al miedo de la amenaza de la propagación del virus, nos paralizó a todos no solo por el hecho de que debimos quedarnos en nuestras casas, sino también desde lo personal, lo organizacional y laboral. En ese trajín, las emociones y los vínculos fueron transformándose y en cada ámbito de trabajo impactó de manera diferente, pero impactó. Ese fue el común denominador.  

—Desde una mirada psicosocial, ¿qué estuvo presente y que faltó en los espacios de trabajo a lo largo de este tiempo? 

—La empatía fue una cuestión que se vio muy presente en muchos lugares, aunque en otros costó bastante, no solo en las relaciones laborales, también en las personales. 

Otro factor que primó a lo largo de este tiempo fue la capacidad de adaptación y de dar respuestas inmediatas. Creo que la palabra inmediatez fue un elemento común, porque frente a todas las situaciones nuevas que surgieron con el aislamiento, necesitamos dar respuestas y eso, a su vez, también nos abrió la posibilidad de repensar, deshacer y volver a hacer. Eso nos llevó a explorar diferentes caminos, buscar respuestas rápidas pero además, a tener esa libertad de buscar otras alternativas cuando el camino iniciado no era el correcto.  

Esa capacidad de hacer, deshacer y volver a arrancar fue una práctica muy trabajada en este proceso. 

—¿Cuál sería una respuesta psicosocial ante una situación como la vivida? 

—La posibilidad del cambio, de aprender ante lo nuevo que nos va presentando la realidad y el contexto. Es el permitirnos equivocarnos o no saber, pero aun así, asumir la realidad, transitarla y aprender en ese proceso. 

—El ser humano es un ser social por naturaleza, ¿da igual un contacto virtual que uno presencial? 

—La primera respuesta que tengo que dar es no porque en la formación que ofrecemos en la carrera de operador en psicología social el contacto con el otro, la cercanía nos permite construir y comunicar. Es decir, el vínculo que se construye con el estudiante es totalmente diferente en un encuentro personal que detrás de una pantalla. La virtualidad nos coarta la posibilidad de responder al cien por ciento de nuestro potencial. La presencialidad, en cambio, nos ofrece algo tan valioso como la cercanía, el ver lo que comunica el cuerpo. Sin embargo, intentamos acercarnos, buscar ese encuentro más allá de los dispositivos que en este tiempo fueron nuestros canales para el dictado de clases y la realización de talleres. 

—La psicología social pone la mirada en la dinámica de grupo de personas, en este tiempo ¿fue más importante que antes el trabajo en equipo? 

—Sí, totalmente. El hecho de tener que permanecer aislados pero sabiendo que, más allá de ese encierro, había gente cerca, pensando y haciendo con uno, nos abrió un abanico de posibilidades nuevas, nos permitió construir desde una riqueza mayor que si lo hubiéramos hecho individualmente. Nos consolidó frente a un nuevo desafío y nos permitió encontrarnos con la mirada y la perspectiva del otro que siempre estuvo y está ahí para enriquecernos.

—Sabemos lo que pasó hasta acá pero no sabemos cómo vamos a seguir, ¿qué herramientas nos brinda la psicología social para analizar las circunstancias actuales y para proyectar el futuro? 

—La psicología social nos brinda un sinfín de herramientas para situaciones como estas. Pero esencialmente el aprendizaje de la riqueza del vínculo con los otros y como posibilidad de cambio. Un aprendizaje que tiene que ver con la posibilidad de adaptarme a una situación del aquí y ahora, saber que esto es lo que me está ocurriendo y con eso, intentar avanzar. 

(Litoral)