DE LOS INCENDIOS A LAS INUNDACIONES EN MENOS DE UN MES | El agua acumulada en los campos complican el rebrote de pasturas

Los campos en San Luis del Palmar y General Paz están anegados. El arro­yo riachuelo subió 20 cm en 24 ho­ras. Hay 19 familias evacuadas.


 LOMAS DE VALLEJOS PASÓ DE INCENDIARSE A QUEDAR BAJO AGUA. LA LOCALIDAD UBICADA EN EL DEPARTAMENTO DE GENERAL PAZ, TAMBIÉN SUFRE LAS CONSECUEN­CIAS DE LAS ABUNDANTES PRECIPITACIONES QUE SE REGISTRARON EN LA ZONA. LOS CAMPOS QUEDARON ANEGADOS, Y LOS ANIMALES NO TIENEN NI PASTURA, NI LUGARES SECOS PARA INSTALARSE. 

El interior provincial no tiene respiro, y no solo los productores sufren las con­secuencias del cambio cli­mático, sino las poblaciones rurales que viven en las zo­nas ribereñas.

El fin de semana y debido a las intensas precipitacio­nes registradas, una impor­tante cantidad de familias debieron ser evacuadas o quedaron aisladas en San Luis del Palmar, pero tam­bién en Ituzaingó y Berón de Astrada, lo que sumaron un centenar.

Pese a que finalizaron las lluvias y no se avizoran para los próximos días nuevas precipitaciones, los arroyos Riachuelo y Santa Lucía, entre otros, aumentaron su caudal y -como el caso del primero- se desbordan afec­tando a los pobladores que tienen sus viviendas a la vera de esos riachos. 

En San Luis del Palmar, no solo los barrios cercanos al Riachuelo quedaron bajo agua, sino también todas las secciones, la 1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª, dejando poblaciones ais­ladas y otras que debieron ser evacuadas. Hasta ayer unas 15 familias (80 perso­nas, entre niños, adultos y adultos mayores) continua­ban alojados en el polidepor­tivo de la localidad; mientras que en el SUM había cuatro familias (15 personas), que aún no pueden regresar a sus viviendas porque el agua continúa dentro de estas.

Pero en paralelo también se da otro drama, y es el de los pequeños productores ganaderos, que vienen de sufrir las consecuencias de los incendios y ahora se en­cuentran con los campos inundados y no saben qué hacer con los animales, dado que no hay lugares altos y secos donde llevarlos y tam­poco hay posibilidades que en el corto plazo los campos puedan recuperarse y tor­narse productivos.

Ayer, Lomas de Vallejos y los parajes Carandaity, Vi­lla Nueva y Timbó Corá, en Caá Catí, permanecían total­mente cubiertos de agua y la situación era desesperante.

En ese sentido, el coor­dinador del Plan Ganadero Eduardo Ortiz advirtió que las intensas lluvias perjudi­caron el rebrote de pasturas que fueron arrasados con los incendios. "Coincide con la zona que atendíamos por sequía y emergencia ígnea pero llovió 600 mm en tan poquito tiempo y al taparse el rebrote si no baja raído y el sol intenso se pierde", contó.

"Era pasto pobre, tenemos junio y julio y esos campos no van a volver y se va a po­drir, nos espera un invierno muy complicado".

Según adelantó ante esta situación extrema aplicarán la misma receta que con los incendios: cuidar la vaca y tratar de descargar el resto, con la venta de los terneros. "Tenemos bien clasificados a los productores por estrato; el tema es que entrar al terri­torio y ver campos afectados por agua ahora no se puede, hay que esperar un poquito".

Por ello "la idea es no parar con los remates, que conti­núen todo el tiempo necesa­rio, pero ahora no se puede sacar hacienda de los cam­pos". Aclaró en declaracio­nes a Cadena de Radios que mientras tanto el Gobierno provincial continúa con la distribución de los balancea­dos, rollos, "sobre todo en invierno. Por ahora no po­demos hacer rollos de arroz porque son chacras de cota 0 para ser regadas con veloci­dad y si se hace huella se deja una labor extra al productor que nos da una mano".



(Norte)